Mitos y verdades sobre el zumo de naranja

Es bastante probable que si te gusta el zumo de naranja hayas leído todo tipo de informaciones contradictorias. Cada cierto tiempo, se publica un estudio que indica que es muy saludable y otro que dice lo contrario. Mikel López Iturriaga ya desveló algunos en una de las ocasiones que ha visitado Casa Bruñó, pero para recordarlos hemos decidido recopilar todos los mitos y verdades sobre el zumo de este cítrico maravilloso.

Mitos sobre el zumo de naranja

El zumo de naranja engorda
El mito indica que es una bebida hipercalórica que debería dejar de tomarse para perder peso. Si haces una comparación, un vaso de zumo de naranja natural contiene 120 calorías, un café con leche y azúcar unas 70. Cualquier alimento tiene calorías y va a engordarte si no las quemas.
Tomar un zumo de naranja natural por la mañana es saludable. Principalmente, porque en el desayuno debes consumir en torno a un 30 % de las calorías diarias. Se supone que vas a quemar las del zumo durante la jornada por lo que la verdad es que un zumo incluso puede ayudarte a regular tu metabolismo y a perder peso.

Es tan perjudicial como tomarse un refresco azucarado
La cantidad de azúcar en un vaso de zumo de naranja es de ocho gramos siendo esta totalmente natural. Un refresco contiene 11 gramos así como carbónico, ácido ascórbico, productos químicos y otros elementos dañinos para el aparato digestivo.
La cruzada contra el azúcar ha provocado que muchos científicos desaconsejen el zumo de naranja comparándolo con una bebida artificial. Por suerte, otros como Carrie Ruxton indican que el zumo aporta potasio, polifenoles y vitaminas que no incluyen los refrescos. Además, contiene sustancias que protegen la salud cardiovascular.

Provoca caries
Los que defienden este mito aluden al pH de 3,8 del zumo que, por cierto, es el mismo que el de la mayoría de las frutas. La caries suele ser producto de una escasa higiene dental entre otras circunstancias. Los detractores consideran que el zumo afecta al esmalte dental deteriorándolo, pero lavarse los dientes correctamente es suficiente para evitar esta circunstancia. Si ste resulta muy fuerte, añadir un poco de agua al zumo sirve para equilibrar su pH más fácilmente.

Hay que tomárselo deprisa porque la vitamina C se oxida
Este es el clásico consejo de las madres y las abuelas. Si bien es cierto que cualquier vitamina se oxida con el paso de las horas, en el caso del zumo habrían de pasar 12 horas para que sucediera. Parece complicado que alguien tarde medio día en tomarse un zumo recién exprimido.

No se puede tomar un zumo de naranja y luego un lácteo
Una vez más, la tradición se hace presente con un nuevo mito. Si bien es cierto que añadir zumo de naranja a un vaso de leche provoca que se corte, no sucede igual al tomarlo. Este proceso se lleva a cabo en el estómago, pero por la acción del ácido clorhídrico que genera para descomponer lo que te comes. Puedes combinar ambas bebidas sin problemas.

Realidades sobre la naranja exprimida

Su aporte nutricional
Es uno de los beneficios del zumo de naranja menos conocidos. Seguro que sabías que contiene vitamina C, pero no que también aporta:

Hesperidina. La Hesperidina se encarga de racionalizar la absorción de la fructosa por parte del aparato digestivo. Influye en la formación de las bacterias intestinales, elimina el ácido úrico y palia los efectos de distintas dolencias articulares como la gota.
Polifenoles. Con 128 miligramos de flavanonas, un vaso de zumo ayuda a combatir el envejecimiento celular y los radicales libres. La naringina ayuda a mantener una óptima salud arterial.
Minerales. Concretamente, calcio, fósforo, magnesio y potasio en distintas cantidades.
Fibra. No cueles el zumo para poder tomar también la pulpa y agilizar así el tránsito intestinal evitando el estreñimiento fácilmente.
Ácido fólico. Su contenido en folatos es imprescindible para las mujeres embarazadas al contribuir a la formación del feto.
Estos nutrientes ayudan a absorber mejor los de los alimentos con los que te tomes el zumo.

Hidrata y mejora tu concentración
Tomarlo por la mañana contribuye a hidratarte correctamente. Gracias a su contenido rico en glucosa, que es el combustible que necesita tu organismo para funcionar, notarás que activas tu cerebro y que puedes trabajar o estudiar mucho mejor.

La vitamina C
Un vaso de zumo de naranja te aporta el 50 % de la cantidad que necesitas cada día. Su ingesta te ayuda a generar la energía necesaria para ponerte en marcha, equilibrar el funcionamiento de tu metabolismo y potenciar tu sistema inmunológico.

No afecta a tu peso
Es posible que la clasificación de la OMS, donde se incluye al zumo en el grupo de bebidas con azúcares libres, te haga pensar sobre este aspecto. Para tu tranquilidad, el resultado de un estudio llevado a cabo por Ziegler, Wolfram, Stote, Gutschall, Droke, Benson-Davies, Parrott, O’Neil y Crowe- White concluye que tras darle a un grupo de participantes zumo de naranja y una dieta concreta y a otro grupo solo la dieta no había diferencias en cuanto al peso o a la adiposidad.

Como ves el zumo de naranja y su consumo moderado puede mejorar tu salud. Así que olvídate de los viejos mitos y disfruta con tranquilidad de cada vaso. La fruta siempre es salud.